Cera Azul #8

Como hace demasiado calor para ponerse a derretir cera al baño maría para emulsionar y la cadena ya chirría, necesito cera urgentemente para salir, voy a experimentar el plan B, la disolución.

Por previsiblemente malos que sean los resultados, puede resolver el apuro y algo aportará. Además, si funcionase, es el método más simple.

No quiero usar el amoníaco ahora, con tanto calor iba a tener que estar mucho tiempo bajo la campana extractora por seguridad. Empleando amoníaco, si uso el de limpieza que tengo está tan viejo que desconozco qué concentración contendrá y el de farmacia, que es mucho más concentrado, a esta temperatura puede ser intratable la cantidad de gas que despida, así que he optado por la trementina (aguarrás) como disolvente, es uno de los que me tengo a mano y presuntamente disuelve la cera.

Ingredientes:

  • 1 g. de cera.
  • 10 ml. de trementina.

Fácil, ¿eh?  

Del jeringazo de trementina, solo uso la mitad. No sé si es su color habitual o es por tener muchos años la botella, que es opaca.

Lo cierro todo en un frasco de vidrio con tapa (ojo con disolventes en frascos de plástico, pueden disolverlos en un rato) y lo dejo actuar, agitándolo cada cuando me acuerdo para facilitar el proceso.

El proceso es lento, tras los primeros minutos ya dudaba de si realmente era soluble, estaba a punto de desistir cuando he empezado a reconocer que los pedazos de cera estaban ya más reducidos.

A temperatura ambiente (30 ºC)  en unas dos o tres horas, la cera prácticamente se ha disuelto.

Por la mañana, primera víctima del experimento: la tapa del vaso que siempre uso para mantener cerrada la cera reciente, se ha deformado con el aguarrás y ya no es estanco.

Aplico el producto, el aspecto, el tacto y las sensaciones al aplicarlo son de aceite. Al cabo de una hora ventilado y a más de 25 ºC no se ha evaporado, incluso estando expuesta la bici al Sol.

Tras entrar la bici en casa y mantenerla una hora más, no se ha secado el disolvente, pero sí obtuve de regalo olor a aguarrás por toda la casa.

Pedaleando, todo bien, sin chirridos. Quien me sigue no opina igual, el olor a aguarrás que voy desprendiendo es fuerte. En alguna pendiente al ir muy lento o con viento de espaldas -ese que cuentan las leyendas y casi nunca aparece- llego a sentirlo y es muy molesto.

Terminada la ruta, la cadena continua humedecida y ya ensucia negro como el aceite. Quizás con más tiempo de secado desaparecería el disolvente, no puedo  descartarlo totalmente, tengo una muestra apartada.

Toca limpiar la cadena y la próxima, o emulsiono o disuelvo con gasolina o con amoníaco que son mucho más volátiles. Cualquiera de los dos últimos libres por casa harán que el olor a aguarrás sea anecdótico. Debería probar con otros disolventes como benceno o éter también, pero ni tengo, ni le tengo fe a una cera preparada como disolución más que para casos de apuro en que haya que hacerla rápido, como me ha sucedido ahora.

Me temo que habrá que asumir el calor y regresar a la cocina a emulsionar, además de limpiar a fondo la cadena. Por el momento no voy a cambiar mucho la fórmula respecto a la cera #7, sí un poco el procedimiento porque los restos que tiré ayer todavía tenían cera emulsionada capaz de impregnar el acero pese a llevar hecha un mes y conservarse mal.

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